ÁREA DE BROCA

El área de Broca es una de las partes del cerebro qué más atención han recibido en la investigación de los mecanismos neurobiológicos que explican el uso que hacemos del lenguaje, ya sea hablado o escrito. El motivo de esto es que estudios clínicos relacionados con esta área de la corteza cerebral muestran que hay diferentes partes especializadas en aspectos diferentes del lenguaje.

Área de Broca: una definición

A lo largo de la historia, los intentos por comprender el funcionamiento del cerebro han llevado a tratar de estudiar los procesos mentales que llevan a cabo partes de este, como si fuesen sistemas relativamente aislados del resto. El área de Broca fue una de las primeras regiones del sistema nervioso central en ser asociadas a un proceso mental concreto y diferenciado del resto.

El concreto, el área de Broca es la parte del cerebro que se encarga de la articulación del lenguaje en cualquiera de sus formas. Así pues, tanto en la escritura como el habla, esta porción del sistema nervioso central se especializa en la producción de un mensaje con coherencia interna y articulado mediante las fracciones de lenguaje correspondientes, ya sean letras o fonemas.

Ubicación

El área de Broca ubicada en la tercera circunvolución frontal (en el lóbulo frontal) del hemisferio cerebral izquierdo, si bien en algunos casos excepcionales se encuentra en el hemisferio derecho. Concretamente, según el mapa de Brodmann, ocupa las áreas 44 y 45 de Brodmann, cerca del ojo y pegado a la parte frontal del lóbulo temporal.

La afasia de Broca

El descubrimiento del área de Broca vino de la mano de casos clínicos en los que pacientes con esta zona dañada eran incapaces de escribir y de pronunciar bien a pesar de que podían entender lo que se les decía. Esto hizo que se estableciese la existencia de un síndrome conocido como afasia de Broca, caracterizada por todos los síntomas típicos que aparecen cuando hay una lesión en el área de Broca y otras partes del cerebro han quedado relativamente preservadas.

En concreto, los principales síntomas son los siguientes:

  • Problemas a la hora de repetir palabras.
  • Falta de fluidez al intentar hablar o escribir.
  • La capacidad para entender textos y lenguaje hablado queda preservada.

Este síndrome se distingue especialmente de otro tipo de afasia relacionada con una parte del cerebro llamada área de Wernicke. Se trata de la afasia de Wernicke, en la que, en comparación a la afasia de Broca, el lenguaje y la escritura son mucho más fluidos, pero se pierde la capacidad de dotar de significado a lo que se dice o a lo que se lee o escucha, por lo cual no se entiende lo que dicen otros.

Funciones de esta región cerebral

Actualmente, el área de Broca se asocia a estas funciones y procesos mentales principales:

  • Producción del lenguaje.
  • Contribuye a crear lenguaje hablado o escrito, estableciendo cadenas de palabras y de letras o fonemas.
  • Regulación de los gestos vinculados al habla.
  • Cuando hablamos, solemos mover otras partes de nuestro cuerpo para que esa información complemente a la que estamos pronunciando en voz alta. Todo esto, además, ocurre de manera espontánea, y es gracias al trabajo del área de Broca.
  • Reconocimiento de las estructuras gramaticales.
  • El área de Broca reacciona de un modo específico cuando se lee o escucha una frase mal construida gramaticalmente
  • Regulación de la pronunciación de fonemas.
  • Esta parte del lóbulo frontal izquierdo se encarga también de monitorizar los fonemas pronunciados, de modo que reconoce cuando un tramo de la palabra no suena como debería.
  • Regulación del ritmo del habla.

Además, el área de Broca también se encarga de trabajar con otro elemento importante de la producción del lenguaje hablado: los tiempos. De este modo permite que le demos a nuestra habla el ritmo adecuado. Por otro lado, en la fase inmediatamente anterior a la pronunciación, inhibe la aparición de fonemas que no sean el que corresponde en cada parte de la palabra.

Hay que tener en cuenta que las neurociencias avanzan constantemente, y por eso lo que se sabe hoy acerca de qué tareas realiza el área de Broca es, posiblemente, tan solo la punta del iceberg.

SISTEMA NERVIOSOS: EL TÁLAMO Y EL HIPOTÁLAMO

El tálamo

Del tálamo se podría decir que se encuentra en lo más profundo del encéfalo, justo por encima del tallo encefálico y cerca de los ganglios basales. Cumple la función de “estación de relevo” y centro de integración sináptica para un primer procesamiento de las señales sensoriales en su trayecto hacia la corteza cerebral. Realiza una labor de cribado de señales insignificantes y dirige los impulsos sensoriales importantes a las áreas de la corteza somatosensorial y a otras regiones del encéfalo. Y de la misma forma que conduce información sensorial a la corteza, también recibe señales de aquélla, señales susceptibles de modificar su propia actividad, haciendo variar la intensidad y naturaleza de la información que remite a otros centros.

Junto con el tallo encefálico y áreas asociativas de la corteza, el tálamo es clave para dirigir la atención hacia estímulos relevantes. Un ejemplo ilustrativo de esa función (en mamíferos) es la facilidad con la que la madre –y el padre en aquellas en que el cuidado parental es compartido- despierta al menor suspiro del bebé pero permanece dormido en medio de una tormenta violenta. También es capaz de hacer conscientes otras sensaciones, aunque no lo es de identificar la localización de los correspondientes estímulos o de determinar su intensidad.

Además de las anteriores, el tálamo juega un papel importante en el control motor, reforzando el comportamiento motor voluntario iniciado por la corteza.

Hipotálamo

Su posición es, como su nombre indica, inferior a la del tálamo, y algo más adelantada. Es una colección de núcleos específicos con sus fibras nerviosas asociadas. Es un centro de integración de varias y muy importantes funciones de regulación homeostática del organismo. Vincula funcionalmente el sistema nervioso autónomo con el sistema endocrino; de ahí el carácter integrador al que acabamos de aludir. De hecho, el hipotálamo conforma el sistema de integración neuroendocrino por excelencia: el denominado sistema hipotálamo-hipofisario que, como su nombre indica, está integrado por la hipófisis o glándula pituitaria (glándula máster del sistema hormonal) y el hipotálamo. En futuras anotaciones nos referiremos con detalle a este sistema.

En concreto, el hipotálamo controla los siguientes procesos o funciones: (1) la temperatura corporal en homeotermos; (2) la sed y la producción de orina, o sea, controla el balance de agua y de sales del organismo; (3) la ingestión de alimento; (4) las contracciones uterinas y la eyección de leche en mamíferos; (5) coordina el sistema nervioso autónomo, lo que afecta a la actividad de músculo liso y del cardiaco, así como a las glándulas exocrinas; y (6) juega un papel fundamental en el comportamiento y la expresión de las emociones. Parte de estas tareas las realiza mediante la intermediación o a través de la glándula pituitaria.

El hipotálamo ocupa un nivel intermedio en la jerarquía del control neurológico y está considerado como un centro integrador de reflejos. Quiere esto decir que recibe señales de receptores sensoriales internos y, en respuesta, envía órdenes a través de vías en las que intervienen muy pocas sinapsis para generar rápidamente las respuestas reguladoras. Como ocurre con otros reflejos, esas respuestas se producirían con más retraso si interviniesen los centros superiores del cerebro. Un ejemplo ilustrativo es lo que ocurre con la señal de frío: la respuesta hipotalámica da lugar a una serie de acciones que promueven la producción de calor (como la tiritación), a la vez que se reduce la pérdida de calor corporal disminuyendo notablemente la circulación periférica al provocar el estrechamiento de los vasos sanguíneos más superficiales, o sea, aumentando el aislamiento.

LÓBULO TEMPORAL

El lóbulo temporal es uno de los seis lóbulos (mas importantes) principales de cada hemisferio del cerebro. Alberga la corteza primaria de la audición del cerebro; maneja el lenguaje auditivo y los sistemas de comprensión del habla. Además, desempeña un papel importante en tareas visuales complejas, como el reconocimiento de caras.

Localización del lóbulo temporal

El lóbulo temporal está situado en el lateral inferior del encéfalo, aproximadamente a la altura de los oídos. Esta región está anatómicamente separada del lóbulo parietal, que corresponde a la zona lateral superior, por la cisura de Silvio, y está en estrecho contacto con el lóbulo occipital. Asimismo, se trata del lóbulo con mayor conexión con el sistema límbico (junto con el área orbito-frontal), teniendo pues gran influencia en las emociones y estados de ánimo, así como con la memoria.

Es necesario tener en cuenta que en realidad hay dos lóbulos temporales, uno en cada hemisferio cerebral. Esta consideración resulta relevante, ya que algunas de las funciones de este lóbulo se localizan en la mayoría de las personas en un hemisferio específico. Sin embargo, cuando a causa de alteraciones neurológicas una parte de un lóbulo temporal deja de funcionar, estas funciones pueden llegar a ser realizadas total o parcialmente por su homólogo del hemisferio opuesto.

LÓBULO OCCIPITAL

¿Qué es el lóbulo occipital?

El lóbulo occipital es uno de los lóbulos cerebrales más pequeños, y ocupa una pequeña porción de la parte trasera del encéfalo, entre el cerebelo, el lóbulo temporal y el lóbulo parietal

Además, tal y como ocurre con el resto de lóbulos, existe tanto en el hemisferio cerebral izquierdo como en el derecho, lo cual significa que cada persona tiene dos lóbulos occipitales casi simétricos que están separados por una estrecha cisura.

A diferencia de lo que ocurre con el lóbulo frontal, se cree que a lo largo de la evolución de los ancestros de nuestra especie el lóbulo occipital no ha crecido en proporción al resto de partes del cerebro. Es decir, que mientras el resto de zonas de la corteza cerebral se iban desarrollando y organizando de un modo más complejo, el lóbulo occipital ha permanecido casi igual a lo largo de cientos de miles de años; aunque, curiosamente, se cree que en los neandertales, que fueron una rama evolutiva paralela a la del Homo sapiens, esta zona tenía mayor tamaño (relativo y absoluto) que el de nuestra especie.

Funciones de esta región cerebral

Ahora bien… ¿de qué se encarga el lóbulo occipital y por qué no ha ido creciendo a lo largo de nuestra historia evolutiva? Si bien no hay ninguna zona del cerebro que tenga solamente una función, ya que todas ellas funcionan juntas y de manera coordinada, el proceso que define mejor la utilidad del lóbulo occipital es el procesamiento de la información visual.

El lóbulo occipital comprende la corteza visual, que es la zona de la corteza cerebral a la que llega primero la información proveniente de las retinas. A su vez, la corteza visual está dividida en varias regiones clasificadas según el nivel de procesamiento del que se encargan.

Así, la corteza visual primaria (v1) es la parte del lóbulo occipital que procesa los datos visuales más «crudos» y es la encargada de detectar los patrones generales que pueden ser hallados en la información recogida por los ojos. Estos datos generales y poco detallados acerca de lo que se ve son mandados a otras partes del lóbulo occipital encargados de realizar un procesamiento más refinado de la visión y estos, a su vez, mandan la información analizada a otras áreas del encéfalo.